
VIRGINIA SOLEDAD BUSILLI Y MAITÉN DE LOS MILAGROS FUMA 233
29,4% del total global, muy por encima de Estados Unidos –12,9%–, Japón
–2,4%– y el Reino Unido –0,9%– (Climate Watch, 2024). Al mismo tiempo,
se consolida como el mayor inversor mundial en energía, con una proyección
de más de 850 mil millones de dólares en 2024, lo que representa un creci
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miento signicativo en comparación con los 600 mil millones de dólares
registrados en 2019. Este incremento se debe, principalmente, a la expansión
de su inversión en energías renovables, eciencia energética y redes y alma-
cenamiento, mientras que la proporción destinada a combustibles fósiles se
mantiene relativamente estable o en disminución (AIE, 2025).
En línea con lo anterior, puede observarse que Beijing, como parte de su estra
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tegia de modernización económica, ha emprendido un proceso de transición
energética impulsado por tres objetivos clave: fortalecer su seguridad ener-
gética, incrementar su eciencia y avanzar hacia un modelo más sostenible
para su sistema energético. A su vez, reeja una nueva losofía de desarrollo
impulsada por Xi Jinping, la cual prioriza la sostenibilidad y el bienestar de
las personas, contenidas en el “Pensamiento de Xi Jinping” y articulada con
la Doctrina del “sueño chino”, entendido como el rejuvenecimiento de la
nación china (Busilli, Aguirre y Fuma, 2024; Ball, 2020). Esta se presenta
como la visión para el desarrollo de China en las próximas décadas y hace
referencia a un país próspero y fuerte, donde los ciudadanos experimenten
una mejora considerable en su calidad de vida (Xi, 2017). Se vincula, a su
vez, con los objetivos de los dos centenarios: el primero, en 2021, con motivo
del centenario de la fundación del Partido Comunista Chino y el segundo, en
2049, el centenario de la fundación de la República Popular China.
Durante el XX Congreso del Partido Comunista de China en 2022, Xi Jin
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ping rearmó la apuesta del país por una mayor participación en asuntos glo-
bales y regionales, enmarcada en una nueva losofía de desarrollo centrada
en las personas y en la seguridad alimentaria y energética. En este contexto,
la seguridad nacional adquiere un carácter holístico, con la integración de
soberanía, estabilidad y desarrollo (XI, 2022).
Desde una perspectiva de diplomacia económica, China integra su moder
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nización económica con su liderazgo en la transición energética, abordando
ambos objetivos dentro de su estrategia de seguridad nacional. Internamen-
te, adopta un enfoque pragmático, manteniendo su dependencia del carbón,
pero optimizando su uso mediante inversiones en I+D para la eciencia ener-
gética, reducción de emisiones y consumo verde (Busilli, Aguirre y Fuma,
2024; Girard, 2022) para la eciencia energética, reducción de emisiones y
consumo verde. A nivel externo, proyecta su inuencia bajo la idea de una